El Humanismo Universalista, también
llamado Nuevo Humanismo, se caracteriza por destacar la
actitud humanista. Dicha actitud no es una filosofía
sino una perspectiva, una sensibilidad y un modo de vivir
la relación con los otros seres humanos. El humanismo
universalista sostiene que en todas las culturas, en su
mejor momento de creatividad, la actitud humanista impregna
el ambiente social. Así, se repudia la discriminación,
las guerras y, en general, la violencia. La libertad de
ideas y creencias toma fuerte impulso, lo que incentiva,
a su vez, la investigación y la creatividad en
ciencia, arte y otras expresiones sociales. En todo caso,
el humanismo universalista propone un diálogo no
abstracto ni institucional entre culturas, sino el acuerdo
en puntos básicos y la mutua colaboración
entre representantes de distintas culturas, basándose
en momentos humanistas simétricos.